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Genero2019-07-11T04:33:28+00:00

Somos las mujeres trabajadoras de la tierra que producimos alimentos, cuidamos de nuestros hijos e hijas y de nuestros hogares y hemos decidido comenzar a desterrar el machismo de nuestros territorios rurales, de nuestras fincas, quintas y chacras.

En primer lugar compartimos entre nosotras todos esos roles que por ser mujeres se nos adjudican y nos ponen en condiciones de desigualdad frente al resto. Queremos discutir nuestro doble trabajo, nuestra doble condición de oprimidas, como agricultoras sin tierra, sin políticas públicas para nuestro sector, trabajando junto a nuestras familias hasta 12 horas por dia y por otro como mujeres, que por nuestra condición de género se nos atribuye obligadamente, además del trabajo productivo el trabajo del cuidado del hogar y de los niños y niñas, de su salud, educación, de la organización de hogar, etc.. Sostenemos que esas desigualdades en muchas ocasiones son la semilla de la violencia de género.

Como mujeres trabajadoras de la tierra llevamos esta discusión a todos los espacios de nuestra organización, desde las asambleas de base hasta las mesas de delegados e instancias nacionales, porque entendemos que la lucha por la tierra, la soberanía alimentaria y una vida digna para el pequeño productor y productora es también construir relaciones más igualitarias entre nosotres, queremos una vida sin machismos.

A su vez en este camino que hemos emprendido de encuentros, talleres, formaciones y debates hemos construido una lectura también de género con respecto a lo que identificamos como el principal opresor de las vidas y de los cuerpos de las familias agricultoras y campesinas: El modelo del agronegocio. Aquel llevado adelante por las grandes corporaciones multinacionales que controlan la alimentación en el mundo. Analizando la cultura patriarcal que domina nuestras vidas nos hemos dado cuenta de que hay una vinculación clave entre una cultura machista que en las últimas décadas nos excluye de las decisiones sobre la producción (que sembrar, cuando hacerlo, como hacerlo) , que exclusivamente recayeron y recaen en los varones de las familias, y la aplicación por parte de nuestro mismo sector de un modelo de muerte y dependencia, de venenos y enfermedades. Creemos que el agronegocio se sirve de la cultura patriarcal, presente en nuestro pueblo y en toda la sociedad, para extender su “receta engañosa” sobre cómo producir, quitarnos la soberanía y colonizar nuestras mentes y nuestros cuerpos. Es por esto que nuestra Secretaría plantea que para construir una verdadera Soberanía Alimentaria es necesario incluir en las decisiones la mirada de las mujeres. No hay soberanía alimentaria sin un feminismo popular.

Es por ello que dia a dia nos formamos como promotoras de género, creamos espacios de capacitación y promovemos el conocimiento sobre nuestros derechos como mujeres trabajadoras de la tierra en el sector en nuestras asambleas y encuentros nacionales. Llevamos adelante acompañamientos a las familias campesinas y nuestras propias compañeras cuando existen situaciones de desigualdades de género y violencia de cualquier tipo.

Hace algunos años las mujeres trabajadoras de la tierra comenzamos un proceso de empoderamiento que se vincula a la alimentación sana, la agroecología y la recuperación de esos saberes de agricultura que siempre tuvimos y que fueron menospreciados, desvalorados, designados como atraso para la sociedad y  reemplazados. Reflexionando detectamos que forma parte de esta hegemonía construida por las corporaciones multinacionales, es decir, el capitalismo no solo nos dice cómo tenemos que producir sino de que manera tenemos que vincularnos con nuestras familias y compañeros. Uno de los debates principales que tenemos como secretaria es la necesidad de que las mujeres formemos parte de las decisiones que se toman en nuestro trabajo respecto de la producción, mediante los encuentros las mujeres hacemos hincapié en que el modelo hegemónico de producción de alimentos nos enferma, a nosotras, nuestras familias nuestros hijos e hijas así como también a quienes consumen los alimentos. Nos esforzaremos por ello en la recuperación de nuestros saberes ancestrales sobre las plantas medicinales, la agroecología, compartiremos experiencias y preparados y crearemos un emprendimiento que nos permita la comercialización de preparados agroecologicos de las mujeres trabajadoras de la tierra, con el mismo, podríamos contar con un ingreso económico independiente de nuestros compañeros varones y nuestros patrones que nos permitirá generar mayor autonomía en nuestra vida.

Porque nosotras producimos alimentos, porque somos productoras de vida, porque cuidamos del hogar y de nuestras familias le decimos Fuera al Machismo, queremos construir una vida más justa para hombres y mujeres por igual, queremos construir un Feminismo Popular que promueva relaciones más igualitarias entre todes.

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