Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, las campesinas nos encontramos golpeadas por las políticas de ajuste del actual Gobierno nacional, que dejan a más del 60% de la población, en su mayoría mujeres y niñxs, bajo la línea de pobreza.

Además del aumento de la desigualdad, la ultraderecha conservadora disfrazada de liberalismo, pretende avasallar y destruir derechos conquistados por el colectivo feminista, como es el derecho al aborto, la asistencia económica ante casos de violencia, la mejora de los barrios populares y el abastecimiento de comedores comunitarios.

Desde la Secretaría de Género de la UTT vemos con tristeza cómo los mismos personajes siniestros que tomaron una deuda ilegítima con el FMI volvieron al poder con recetas viejas y fracasadas, ajustando ferozmente al pueblo y respondiendo con violencia física y simbólica ante cada reclamo y necesidad.

Frente a este escenario, no nos quedaremos en silencio. Unido, el Feminismo Campesino y Popular seguirá luchando en los territorios contra el capitalismo fascista y patriarcal, que nos quiere calladas, sumisas, hambreadas y empobrecidas mientras destruyen el Estado y nos enfrentan entre nosotrxs.

Sostenemos que el acceso al alimento es un derecho fundamental que debe ser garantizado, y que la desigualdad de género es la verdadera deuda histórica que el Estado debe saldar, aplicando políticas públicas eficientes que lleguen a todos los territorios y garanticen la reproducción de la vida.

LA DERECHA AVANZA, PERO EL FEMINISMO NO RETROCEDE. ́.