Es el último sábado de diciembre y el sol ilumina la plaza Pagano en la ciudad de El Bolsón, simulando continuar la línea de los pájaros que, al llegar la gente, vuelan hacia los árboles. A unas pocas cuadras, un camión de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) está colmado de 3000 kg de hortalizas. De mano en mano, la organización de familias campesinas, cooperativas y productores agroecológicos armaron un surtido bolsón de alimentos para compartir con quienes lo necesiten.

La UTT, organización que nuclea a más de 25.000 familias productoras de la tierra, acerca una vez más un ejemplo de otro modelo productivo posible. Ante el hambre, la pobreza, la desigualdad social y la primarización de la economía, a fuerza de las políticas del nuevo gobierno que favorecen a los capitales concentrados, el campo que alimenta se organiza en verdurazos y feriazos para compartir su producción con el pueblo.

En El Bolsón, al sur de Río Negro, una vecina de la periferia a la ciudad espera desde las 8 de la mañana la llegada del verdurazo anunciado por la UTT. Cuando el camión estaciona y abre sus puertas, las tres horas de espera con aquella bolsa en mano se traducen en un profundo agradecimiento. Minutos más tarde, una mujer venida de Cholila, a 77 kilómetros de distancia y más de una hora de viaje, pide hablar a cámara y contar la importancia de construir otra cosa, contrapuesta a la hegemonía actual. Muchos no quieren hablar; buscar palabras para describir lo inalcanzable que se torna llenar las ollas no es liviano.

“Es de abajo para arriba”, reflexiona Juan Pablo Acosta, delegado gremial de la UTT Chubut – Línea Sur, y con la mirada puesta en los nodos de abastecimiento de alimentos, afirma que “es el territorio gobernando la política”.

La hilera de gente que se forma delante de la mesa donde las compañeras con una sonrisa reparten los bolsones se extiende por largos metros. Resulta impactante. La plaza tiene una laguna en el centro, esculturas y carteles que recuerdan la historia de la ciudad. En forma de media luna, ocupa las calles de alrededor la feria regional en un tímido comienzo de temporada turística. De a dos, de a cinco, o con algunos niños, las familias avanzan lentamente hacia el camión. Comparten algunas conversaciones, o tan sólo un silencio en medio del ruido propio de un sábado de verano.

El micrófono se abre en la palabra del delegado gremial y a contrapelo de las políticas reinantes se escucha “la solución no es pisarle la cabeza al de al lado, la solución es compartir con él y con la de al ladoEstá claro -enfatiza Acosta- que la solidaridad tiene que ser la primera cosa que pongamos por delante”.

Mientras el alimento se encuentra en el centro de la problemática diaria, las organizaciones sociales, sindicales y del pueblo revalorizan aquellos elementos nuevos que con los años se han fortalecido, para permitir construir alternativas. El camino que se dibuja lleva a un horizonte, no sólo de soberanía alimentaria sino de una soberanía política y también económica.

La unión de quienes llevan tierra debajo de sus uñas es siempre una construcción hacia adelante. Con el criterio de no especular, construyen un precio justo y crecen. Al tiempo que los circuitos, nodos y corredores de la comercializadora se expanden y reciben cada vez a más productores y productoras, aumenta el caudal de producción de frutas y verduras, junto a la crianza de animales y la producción de granos y lácteos. De esta manera, la UTT brinda una respuesta a una necesidad, pero “aún así no alcanza”, argumenta Juan Pablo. Ante la demanda, se torna preciso continuar creciendo.

Lleva una hora ininterrumpida el verdurazo y se comienza a ver el fondo del camión. Las miradas se cruzan y la duda se instala: ¿alcanzará? Un tercio de la media luna que rodea a la plaza espera verduras para su mesa. Diferentes sectores de la sociedad se acercan y conversan con quienes llevan adelante el gesto solidario que pretende construir una mesa regional del alimento, con el objetivo de abastecer cotidianamente a miles de familias argentinas. Desde cada pueblo y ciudad, como una red que sirva de sostén.

Por Ada Augello (UTT Chubut / Línea Sur)