Foto de portada: Sergio Goya

Gigantesco. Vertiginoso. Hiperactivo. Así se ve el Mercado Central, desde las oficinas en el quinto piso de su edificio administrativo. Bajo una mañana de sol primaveral vive su propia hora pico; un tránsito por rampas y playones que entrecruza a cientos de carretas traccionadas por jóvenes changarines, hasta acoplados enormes transportando cargas de todo tipo. Un día más, que precisa de agilizar la logística para recibir, acopiar y despachar frutas, verduras, carnes e infinidad de productos, desde y hacia todo el país.

Nahuel Levaggi, fundador y coordinador nacional de UTT, es desde el 24 de marzo, fecha paradigmática para nuestra memoria colectiva, presidente de la Corporación Mercado Central. Un desafío tan grande como las distancias que recorren los camiones que se agolpan allí abajo. “Veníamos planteándole propuestas al gobierno actual, con respecto a las políticas del sector, tanto para los pequeños productores como para la integralidad de la política alimentaria… Luego, recibimos la propuesta de hacernos cargo del Mercado. En principio nos pareció extraño, porque la UTT nunca planeó ocupar un lugar así. Teníamos que dar una respuesta rápida, así que consultamos con nuestras regionales y las organizaciones campesinas con las que articulamos, y decidimos aceptar.»

«Entendemos que el mercado concentrador más grande de Argentina tiene que jugar un rol social, para atrás en la producción y para adelante en el consumo. A través de una política activa con una gestión abierta y participativa podemos impactar en la producción y en el consumo”.

Lina Etchesuri

En un contexto de pandemia inédita, y sólo cuatro días después de la sanción oficial del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, con la incertidumbre del impacto real del Covid 19, había que acelerar medidas y evitar contagios. Sin vueltas. “Llegué esa mañana y a las dos horas nos reunimos para plantear un protocolo sanitario. Hicimos muchísimos controles en un lugar casi inmanejable. Estoy convencido que fue el espacio de mayor circulación de personas de la Argentina“, recuerda Nahuel, justo seis meses después de la asunción al frente del MC.

El medio semestre de cuarentena postergó la cotidianeidad del mundo entero y dibujó un futuro inmediato, para muchas personas desolador: la necesidad de proveer alimentos sanos, las formas de producirlos y el acceso a la tierra, no sólo para quienes la trabajan, sino también como respuesta al hacinamiento poblacional en las grandes urbes, forman parte de la agenda social y política en este tiempo distópico. “Poco antes de llegar al Mercado, hubo una disparada de precios de frutas y verduras; entonces impulsamos el Compromiso Social de Abastecimiento. Al segundo día, convocamos a los operadores y les propusimos un precio sostén y semanal para cada producto. La construcción del acuerdo es un precio acá, otro sugerido para minoristas, y lo que en algún momento tenemos que lograr, es un precio para quinteros y quinteras…”.

De la cadena de costos hasta llegar a cada mesa del país, el primer eslabón es siempre el más golpeado en una economía cíclicamente inflacionaria. Los márgenes de ganancias quedan por debajo de los gastos para quienes nos proveen de alimentos, más aún, si no pueden ser dueños y dueñas de la tierra que trabajan. Desde aquella primera semana, cada jueves, los operadores discuten y acuerdan entre sí los precios de frutas y verduras.

La siguiente urgencia fue articular la cooperación con movimientos sociales, para atenuar las demandas de ollas y merenderos de los barrios históricamente postergados, con problemas estructurales sin resolver y una pandemia acechante. Así se generaron bolsones solidarios a muy bajo costo, y tiempo después, mediante el Departamento de Acción Comunitaria, espacio que motoriza talleres de cocina, donaciones, recetarios y espacios de compostaje: la verdura que antes se tiraba ahora se recicla. La tercera semana se amplió el Compromiso Social de Alimentos con municipios y comenzó la difusión de precios semanales en las plataformas digitales del MC y la televisión pública.

“Esto es un territorio enorme, un municipio y una empresa a la vez. Planteamos que puede ser la representación y síntesis de lo que podría ser el Estado. Se trata de acordar propuestas nuevas y positivas, todo el tiempo!”, remarca Nahuel, para luego repasar los pormenores de las diplomaturas de Cocina con UNSAM, las capacitaciones en agroecología en el Centro de Formación del INTA, la multiplicación de los controles de plaguicidas en los alimentos, junto al Ministerio de Ciencia y Técnica, la Facultad de Ingeniería de La Plata y CONICET…

“La alimentación saludable representa un eje fundamental de gestión”. La interacción con organismos como INADI, RENAPER o el Centro de Acceso a la Justicia, hasta la entrega de comida caliente a los changarines que comienzan la descarga de camiones durante la madrugada, las jornadas de plantación de árboles, o el reacondicionamiento de un puesto incendiado sin que el operador pierda días de trabajo, generaron otras señales de un cambio concreto y lazos de contención para el conjunto del Mercado Central.

A lo largo de la cuarentena, en sintonía con especulaciones de todo tipo, los precios impuestos de los principales monopolios de la alimentación tuvieron considerables aumentos, en un contexto de parálisis productiva. El desafío de mantener estables los costos de los alimentos y garantizar el abastecimiento a más de quince millones de personas, si sólo consideramos el AMBA, es tarea primordial en este proceso.

“El problema no es el mercado concentrador, sino la concentración económica. Los grandes formadores de precios son los supermercados. Los mercados concentradores, espacios de abastecimiento local y ferias, conviven perfectamente…”

Lanzamiento de la gerencia de Alimentación Sana, Segura y Soberana del Mercado Central, a cargo de Noelia Vera con la presencia del ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo.

 

OTRA REALIDAD FLORECE

El día de la primavera dentro del MC ilustra un panorama que unos años atrás resultaría impensado. La perspectiva de género, las demandas de igualdad y justicia, las conquistas del feminismo se abren paso en la sociedad, encontrando en las nuevas generaciones una representación que va desde lo discursivo hasta lo pragmático, ocupando los espacios de discusión y poder, históricamente postergados. Con ese bagaje a cuestas, ya no resulta tan llamativo ver a una decena de mujeres repartiendo por las principales naves del mercado una flor a puesteros, changarines, operadores y clientes. Entre caras sonrientes y agradecimientos, la recepción se da naturalmente; los roles se invierten y la tarjeta que acompaña el regalo invita a repensarnos. “Para que nuestros derechos florezcan, necesitamos de la ayuda de todxs”. Alrededor de la frase resalta el logo del MC con un arco-iris de fondo, flores en los vértices y un puño cerrado.

La integración en la paridad dentro del equipo de trabajo que acompaña a Nahuel, es la muestra de que más allá legislaciones o posturas políticamente correctas, hay un cambio real, concreto: “La mitad del gabinete son compañeras. Quienes conducen los principales procesos del mercado son mujeres. Es una transformación muy importante”.

Natalia González, gerenta general del Mercado Central, expone los avances en materia de géneros. Sergio Goya

 

BALANCE Y CONTINUIDAD

El broche final del primer semestre al frente de la gestión es una exposición de medidas que modificaron aquel MC atomizado. El acto en el auditorio es sencillo y expeditivo, como el ritmo que le imprime esta etapa de cambios e innovaciones. Frutas y verduras rodean el centro del lugar: no forman parte de un decorado colorido, sino un signo de época, donde los alimentos ocupan un lugar crucial, como nunca antes.

Cifras, fotos y gráficos se proyectan en una pantalla, a la par de un discurso sin estridencias, ni rodeos. Cincuenta minutos de exposición, casi sin pausa, para contar todo lo hecho, y lo que vendrá; como la institucionalización de nuevos espacios para fomentar la agroecología y el deporte dentro del gigantesco abastecedor. O futuras capacitaciones y nuevos acuerdos que fortalezcan el acceso a alimentos saludables. Dirigentes y productores de distintos puntos del país, observan el acto desde un zoom, proyectado en otra pantalla. En el auditorio, con las restricciones sanitarias de este nuevo tiempo, compañeros y compañeras, integrantes de ministerios, operadores y el equipo que acompaña a Nahuel en este mandato, escucha y saluda a la gestión, con el pulso marcado por la interacción constante. El legado de las luchas históricas de las organizaciones agrarias y el compromiso de un comercio justo para toda la sociedad, son el motor y el horizonte para seguir en marcha.

«Llegamos al Mercado Central a cambiar todo lo que deba ser cambiado, a transformar la matriz productiva del país, a profundizar un programa por una alimentación sana, segura y soberana, a desarrollar los 21 puntos del Foro Agrario Nacional, y en ese camino andamos».

Sergio Goya