Quienes venimos trabajando la tierra con nuestras manos, quienes tenemos nuestras casas y nuestros hijos viviendo en las chacras, no nos dejamos engañar por Syngenta y sus distintas caretas.

Esta transnacional concentra todas las riquezas que le arrebatan a nuestras tierras, a nuestro territorio y a nuestra gente, mientras que con total impunidad promueven un modelo de campo sin campesinos, sin agricultores, sin aquellos quienes día a día, con nuestro esfuerzo y con trabajo alimentamos a nuestras familias y a toda la comunidad con alimentos sanos, libres de tóxicos.

Mientras tanto, día a día Syngenta también produce, pero más de cien variedades de venenos, entre fungicidas, herbicidas e insecticidas. Todos ellos con el objeto de destruir la tierra, fomentando el uso intensivo, que se centra en el extractivismo, la tenencia monopólica y el monocultivo.

Introducen su modelo de la muerte apropiándose de las semillas, patentando todas las que puedan y desperdigando sus paquetes tecnológicos a diestra y siniestra con la hipócrita mentira de que éstos son inofensivos y de que generan grandes ventajas productivas.

Basta de discursos mentirosos, sabemos bien que esta multinacional históricamente ha destruido comunidades, territorios y biodiversidad con el escudo que le brinda un Estado cómplice, demagogo e igualmente corrupto.

Y ahora, luego de haber expulsado a miles de familias campesinas de sus territorios originarios, obligándolos a vivir apiñados en las zonas urbanas, o en los márgenes suburbanos, condenándolos así a la miseria, luego de haber contaminado los suelos, el aire y el agua, luego de haber enfrentado juicios en su contra por generar la intoxicación de los pueblos, luego de todo este actuar impune, busca ganar nuevos mercados en Misiones con una careta de “cuidado ambiental”. ¿Quién le va a creer? ¿Existe ciudadano tan inocente o descuidado como para tragarse esta farsa?

Los pequeños productores estamos bien conscientes y organizados. Sobre nosotros pesan años de atropellos e indiferencias, pero sobre todo de luchas en defensa de lo que es justo, de gritar por una comunidad, una provincia, un país más sano, con soberanía alimentaria, con producciones agroecológicas, con igualdad derechos, con alimentos para todos, con tierras para aquel que desee producir, con semillas nativas y criollas, por más y mejores condiciones de vida. Conocemos y defendemos mejor que cualquier multinacional el camino hacia un mejor porvenir porque nosotros somos el Pueblo.

Sin embargo, estas empresas multinacionales aprovechan el contexto de la pandemia para introducir sus semillas del mal. Se apropian del discurso de la alimentación sana, se adueñan de nuestro reclamo por la biodiversidad, capitalizan nuestro pedido por la soberanía alimentaria transformándola en una relación de dependencia.

Por todo esto, como UTT Misiones y en representación, no solo de las 12 bases de distintas localidades en la provincia, sino también en nombre del Pueblo Misionero, decimos basta y repudiamos enérgicamente el convenio entre el Gobierno de la provincia y Syngenta con el cual dicen que van a trabajar la producción de alimentos y el cuidado del medioambiente.