Después de la presentación de los 21 puntos de propuestas de políticas públicas desarrollados por los campesinos y campesinas y trabajadores del sector de todo el país en el Foro Agrario Soberano y Popular de mayo de 2019, cada región comienza a tejer sus redes y a visibilizar qué pasa que comer es tan caro en un país productor de alimentos. Nos preguntaron de forma concreta qué hacemos frente a la Emergencia Alimentaria desde los sectores productores de la Agricultura Familiar.

Nos preguntamos: ¿Qué pasa que no hay mercados locales directos del productor al consumidor promovidos por los gobiernos y municipios?

Frente a esta situación, desde el 14 de diciembre, entre Chubut y Río Negro, los y las productores de ovinos se han levantado hacia las rutas y espacios públicos. En el marco de los objetivos y propuestas del Foro Agrario Soberano y Popular, 8 organizaciones movilizando a 250 familias campesinas de las dos provincias, salieron a las calles a comercializar ovejas, chivos y carne faenada a precios un 40 por ciento más bajos que en los supermercados. Las familias vecinas, se llevaron entre el 8 y 9 de enero, 140 animales de pie y 400 kilos de carne de cordero.

Visibilizar, debatir y solucionar.
Salir a la ruta y ponerle el cuerpo. Encontrarse con los vecinos interesados en comprar. En el marco de la crisis alimentaria, además, muchas familias han dejado de comer carne por los precios altos, y la canasta básica sigue proponiendo ultraprocesados a la población más vulnerable. Comercializar con cadena de frío fue un gran avance gracias a la unión del frigorífico del Maitén que prestó su servicio de faena y transporte refrigerado.

«A partir de los se han abierto algunas instancias de diálogo con INTA y SENASA, pero estamos sin diálogo con los organismos provinciales con sus estructuras ministeriales productivas», agrega Acosta. Si los trabajadores de la agricultura familiar no tienen sistemas de comercialización local justa se ven obligados a vender a precios bajos su producción al gran sistema de comercialización que termina en precios entre 30 y 40 por ciento más altos para el público en los supermercados.