Jujuy: intento de femicidio luego de denuncias sin respuesta

Viernes 19 de marzo de 2019.- A Samanta su marido, Ruben Porco, le disparó en la cabeza. Hoy lucha por su vida. El hecho ocurrió en un asentamiento en Santa Clara, en una casita en la que ella estaba junto a sus hijos y algunas compañeras. El hombre se apersonó y le disparó. Ella tiene 32 años. Tuvo cinco hijos, uno falleció. Su trabajo en una sandwichería es el único sustento familiar.

En Santa Clara, para que las mujeres hagan la denuncia por violencia tienen que sacar turno y si son menores no toman la denuncia. Samanta hizo la denuncia reiteradas veces. Sin embargo, quienes la acompañaron cuentan que el funcionario encargado de tomar la denuncia no tenía ni la más minima preparación.

La localidad de Santa Clara se encuentra en el Sur Este de la Provincia de Jujuy, a algo más de 80 kilómetros de San Salvador, la capital. Es la ciudad cabecera del departamento Santa Bárbara, y la más poblada -algo más de 5 mil habitantes- del departamento, anteriormente conocido como El Arenal.

La Secretaría de Género de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) organizó una movilización y escrache a la municipalidad local. Denunció la completa falta de funcionamiento del sistema de denuncias por violencia de género. Como respuestas recibió insultos y amedrentamiento por parte de funcionarios locales.

Quien habla y cuenta sobre el drama de Samanta es Alicia Vega, referente de la Unión de trabajadores de la tierra de Jujuy: «Lo que ocurrió es un hecho lamentable. El primer día que me llamaron, yo sentía que estaba viviendo dentro de una película sin fin». Denuncia además que «lamentablemente este hombre siempre la golpeaba, siempre la trataba mal. Me contaban sus amigas, una de ellas, Verito, que es amiga de Samanta, y referente de género en Santa Clara, que Samanta a veces aparecía con el cuerpo amoretonado por los golpes y muchas veces aparecía visiblemente golpeada; y que el hombre en cuestión le quitaba la plata».

Lo cierto es que Samanta pelea por su vida en la cama de un hospital jujeño. Ella a veces dormía en el piso de la sandwichería. Por miedo, ya no regresaba a su casa. Se refugiaba allí, con sus cuatro niñxs. “Me da tristeza contártelo porque me lo contaron con lágrimas en los ojos. Esta tristeza merece difundirse lo más posible para que nadie más vuelva a pasar por esto”, dice Alicia.

El parte médico afirma que ella tiene afectado un ojo y que la bala está dentro de su cabeza, y ahora tienen que esperar a que baje la inflamación para poderla operar”, asegura.

El golpeador es está detenido en la Brigada de San Pedro. Su hijo es policía de la fuerza provincial. Este vínculo familiar es uno de los elementos que bloqueó las reiteradas denuncias de Samanta. Él ya estuvo preso, y salió más violento todavía. Ella lo denunció, lo hizo meter preso y salió de la cárcel más violento, y más le pegaba.

Los hijos de Samanta se encuentran bajo el cuidado de su hermano, Claudio. Quien contó que tenía que ir a abrir la sandwichería para atender, porque se estaban quedando sin plata. Y sí o sí tiene que ir a abrir el local, para poder comer.

En uno de los mensajes que mandó Alicia, declaró: “ Las autoridades locales no intervinieron, y esto tranquilamente se tendría que haber evitado, y no tendría que haber pasado. Ahora, una mujer está luchando por su vida porque un tipo enfermo le pegó un tiro”.

Las mujeres trabajadores de la tierra redoblan su compromiso con la lucha y no van a parar hasta que la Ley Nacional N° 26.485 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres sea implementada en todo el país. A su vez, exigen que Jujuy -una de las provincias con más femicidios según los datos de la Corte Suprema de la Nación- sea declarada en emergencia por violencia contra las mujeres.

 

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