Entrevista con Nahuel Levaggi, coordinador nacional de la UTT.

 

El viernes 15 de febrero ganaron las imágenes. Frente a cualquier posibilidad de ponerle palabras a la represión de la Policía de la Ciudad a productores y productoras rurales en el Feriazo de Plaza Constitución, nada puede superar el poder de las imágenes que dejó la jornada.

La de la abuelita recogiendo berenjenas del piso. La del cordón policial en posición de defensa frente a un cajón con perejil. La de reporteros gráficos y campesinos gaseados a la vista de todos. La de camionetas del Gobierno de la Ciudad incautando cajones de verdura fresca. Y tantas otras.

Después de todo el revuelo social que se generó tras los sucesos de aquel viernes (amplificados gracias al trabajo de los medios populares y a las redes sociales), Nahuel Levaggi alista el mate para la charla. El celular del coordinador nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) no para de vibrar y de sonar. En medio de una ronda que se irá renovando varias veces, junto al mate circulan también algunas reflexiones.

Ahora que pasaron los días, las imágenes, ¿qué sensaciones te quedan de la represión y repercusión del último Feriazo?
Se dio un choque, no necesariamente mentado ni planificado, de dos modelos opuestos. Sabíamos que iba a estar tenso pero jamás nos imaginamos eso. Lo que pasó fue la disputa del espacio público con el desafío de qué modelo se impone. Para nosotros el espacio público es un espacio social, no solamente es una plaza. El último Feriazo, en Plaza Constitución, generó un punto de inflexión para la sociedad, para el conjunto. Nos excede totalmente lo que pasó y nos sigue excediendo, porque entendemos que sintetizó un poco estas cuestiones híper-legítimas y que trascienden la barrera de la militancia, las organizaciones, la protesta. Es el camino que venimos construyendo hace años, que tiene que ver con hablarle al masivo, al conjunto de la sociedad.

¿Cuál es el balance que hacen como organización?
Lamentablemente a raíz de la represión, este hecho nos dio mayor visibilidad. En los Feriazos se combinan las necesidades de un pueblo productor con un consumidor que tiene hambre, con el pueblo, y esa unión es infalible. No encuentro otras luchas similares. Acá la lucha es una sola, mi problema y el tuyo y nos juntamos y lo resolvemos juntos ahí en la plaza, a la vista de todos. Yo creo que eso es lo que más le molesta al Gobierno. Por lo malo, aprendimos que hay que estar mejor organizados ante los hechos de violencia del Estado. No estábamos preparados para ese nivel de represión, no imaginamos que iba a suceder eso. Y por lo positivo, el aprendizaje es que hay que confiar y generar instancias en las que el pueblo se sienta identificado.

¿Cómo empezaron estas acciones públicas de Verdurazos y Feriazos?
En abril de 2016 hacemos el primer paro quintero, dos días de paro de sacar verdura. Fue grosísimo, ahí la UTT pasó de ser 400 compañeros a ser miles. El paro quintero fue conocido en el sector, pero no trascendió. Después, cuando seguían profundizándose las medidas y se empezó a discutir otro paro de más días, ahí dijimos no. Si nosotros hacemos paro, aumenta el precio de las verduras porque hay menos, entonces el rico compra y el pobre no. Nosotros no tenemos que desabastecer, tenemos que ir, por eso fue el primer Verdurazo en septiembre de 2016, que explotó. Fue ir a regalarle verdura al pueblo. Con eso fuimos acumulando consenso y espaldas. Nosotros entendemos que hay que ser creativos y salir de las formas tradicionales de protesta, por eso surgieron los Feriazos a precios populares. Y en Constitución se vio eso: la función social de quienes producimos alimentos, que tenemos un rol fundamental en la sociedad, y eso nos da un poder enorme, el poder de la comida. Que lo tienen los pequeños productores y no la Mesa de Enlace, ya que ellos se ponen a repartir porotos de soja y no le interesa a nadie. Y ese poder tenemos que ejercerlo para una transformación real, no para especulaciones electorales.

¿Cómo sigue esto hacia el futuro?
Sigue el 27 de febrero con el Feriazo nacional, en distintas provincias y en Capital Federal a partir de las 16 en Plaza de Mayo. Queremos hacer es una gran movida ciudadana, capitalizar lo que pasó en el último Feriazo, los millones que vieron las fotos. Que eso se exprese en una participación popular y masiva. No de las organizaciones. Sin escenarios, con miles ahí. Tenemos que garantizar que ese masivo que no participa, que opina por Facebook, se sienta interpelado para decir «en ésta tengo que estar, el 27F salgamos a la calle». Nosotros vamos a garantizar acciones en 16 provincias, vamos a colmar Plaza de Mayo, pero la victoria de esto va a ser que nos exceda a nosotros.

¿De qué se trata el Foro que están armando para abril?
Estamos convocando a un Foro para la Construcción de un Programa Agrario Popular, porque entendemos que el rol nuestro hoy no es discutir candidatos, sino consignas, programas, políticas públicas. Nosotros construimos una propuesta y si viene alguien y la agarra, bien. Nosotros la defendemos en la calle. Eso tiene una profundidad por el fortalecimiento de un poder popular mucho mayor que hacerle la campaña a un candidato. En abril vamos a generar este Foro, que será de dos días en Ferro y cerrará con la presencia de los candidatos y las candidatas que quieran venir, para decirle «éste es el programa y éste es el pueblo que lo va a defender». Que cada uno se fije si lo aplica. Ahora es el momento de todo ese respaldo, esa fortaleza y ese poder que fuimos construyendo ponerlo a jugar no solamente en la instalación de la problemática del sector, sino ir más allá. Nosotros nunca opinamos públicamente sobre temas que no sean los que representamos como sector. Sí hace un tiempo empezamos a hablar de agroecología y de los problemas que genera el actual modelo agropecuario. Pero en el último Feriazo se expresó la voz del pueblo que la está pasando mal y tiene hambre. Es eso: frenta al hambre, el palo o la lechuga. Vos elegís.