Santa Fe también en situación límite.

Cristian César Villa vive y produce en hectáreas alquiladas en el cordón verde de Santa Fe  o quizá sea mejor decir en lo que queda de él. Lo que perdura no le debe nada a la política pública, sino que es el fruto de la resistencia y la organización de los pequeños productores rurales nucleados en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) que encontraron maneras colectivas de dar pelea contra los negocios inmobiliarios y la política municipal, amiga y parte de los empresarios.

 

La gestión del intendente del radicalismo-Pro, José Corral, ha intentado y logrado en gran medida eliminarlos de su plan de ciudad. Los compañeros, luego de años de tradición familiar laborando la tierra, se ven expulsados perdiendo todo lo invertido. Alquilan hectáreas para volver a empezar o en el peor de los casos se tienen que mudar a las villas y asentamientos de la ciudad, haciendo changas cuando no consiguen lo que es casi un privilegio, trabajar de albañiles en la construcción.

Los propietarios, que hicieron firmar contratos precarios que deshacen a su antojo y capricho sin regulación ni control estatal, movidos por este esquema de urbanización excluyente, fueron loteando y  vendiendo los terrenos en donde históricamente se producía la verdura que abastece no sólo a la ciudad sino a sus alrededores para la construcción de barrios privados.

Cristian es el tesorero de la UTT, a la vez que delegado de base de Campo Crespo, en donde vive y produce junto a su familia. A esa asamblea también se suman quienes viven y trabajan en Recreo Sur. A fin de año cumplirá 3 años dentro de la organización. Se dedica a la producción de acelga, remolacha, achicoria, zapallito, brócoli, coliflor, lechuga morada,  capuchina y verdeo. Trabaja con la espalda doblada sobre el surco desde temprano a la mañana junto con su compañera de vida en un terreno de 2 hectáreas y media. Utiliza su propia casa -alquilada- para comercializar al contado y también se acercan del Mercado de Abasto, quienes se proveen de la mercadería y luego le abonan el fin de semana, al otro día o cada dos o tres días.

 

Este año, como todos los años, la producción está teniendo serios problemas. Durante la estación calurosa tuvieron la sequía y no daban abasto con el riego. Luego, vino casi un mes de lluvia cotidiana que arruinó la verdura e hizo perder el tiempo y la inversión. La poca verdura que queda se va pudriendo, no pudiendo recuperar ni el 10%. A la vez, todo se torna más cuesta arriba aún con el problema de los precios de los alquileres, la electricidad y demás gastos. La comida para la familia, la canasta básica, también se fue por las nubes complicando la vida de los campesinos. Cristian está calculando que van a poder sacar verdura por lo menos dentro de dos o tres meses y eso depende de que no llueva. Durante esos meses tienen que pagar igual el alquiler de las hectáreas, la electricidad y tener fondos  para alimentar a la familia.

Este delegado de base es muy concreto y sabe que la herramienta en primer lugar es la lucha junto con los demás compañeros. Dirigirse a los ministerios a reclamar ayuda en insumos y proyectos para mejorar la calidad de vida. Es esta línea se está negociando con el Ministerio de Desarrollo Social una plantinera, que incluye además una máquina sembradora y los elementos necesarios para construir un invernadero. Otro proyecto es el  armado de una biofábrica para producir productos agroecológicos. En dos bases de la UTT Santa Fe se está por comenzar con pruebas agroecológicas, en Chaquito y Paraje La Costa.

Cristian quiere implementar la práctica agroecológica en su base en Campo Crespo, pero está previendo que por las lluvias y la situación mencionada, por ahora es una  imposibilidad económicamente hablando. Pero no sólo él y su compañera están interesados, sino también sus padres, que producen en terrenos aledaños.

Dice Cristian “queremos dejar los químicos para cuidarnos a nosotros mismos. Basta de fumigación. Y también cuidar a las personas que consumen nuestra verdura”.

También se está negociando con el Ministerio de la Producción un local comercial o galpón para la venta directa, para armar los puestos y estar todos los compañeros algunas veces a la semana, de la quinta al consumidor, una vez que retornen las cosechas. Saltarse los intermediarios les va a favorecer con la venta, dejando un poco más de ganancia para el pequeño productor y cobrando al consumidor menos que una verdulería o el mercado. Empezar a utilizar productos agroecológicos para reemplazar los agrotóxicos también hace que quede más dinero a los productores.

La UTT además abrió su sede en Monte Vera y está ofreciendo como servicio la inscripción en el RUPP y dando una mano con la regularización de otros papeles. Está ayudando también con mercadería arrancada al estado por la lucha, que alivia al menos a los compañeros durante estos meses difíciles. Casi todos los días se acercan compañeros nuevos a la sede para ser inscriptos y sumarse. Hay turnos en donde trabajan las secretarias María y Emiliana. También se iniciaron los papeles para ser una cooperativa, por lo que podemos vaticinar que esto es sólo el comienzo de algo muy grande.

Las proyecciones son crecer y llegar a ser dentro de unos meses unas 300 o 400 familias campesinas con la estructura del local comercial, la fábrica de bioinsumos y la plantinera funcionando. En la actualidad están rondando las 70 familias, dato que arroja un  relevamiento de datos que se realizó en la propia sede.  Cristian nos deja una reflexión final, que espera que la lucha siga para adelante, que se agrupen más provincias a la UTT, porque es un grupo lindo del cual se aprende.

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